Retomar el rumbo

No pensé que tuviera tanto tiempo sin escribir en el blog, y veo que ya pasó un año.

He dejado de hacer muchas cosas que me ayudaron a salir de mis peores momentos… y creo que lo estoy resintiendo. Es momento de volver a poner orden en las cosas que se han desacomodado, y a volver a disciplinarme con los hábitos que me ayudaron a mejorar.

Supongo que esto se trata de estarte recordando constantemente lo que debes hacer y no soltarlo nomás por sentirse bien.

Seguimos…

Apps para emociones

Sanvello

Desde hace más de un año, conocí una aplicación que se llamaba Pacifica (ahora se llama Sanvello). En ella, registraba cómo me sentía cada día. Comencé a usarla en los peores días de depresión y ansiedad.

Lo que más me gustaba de la aplicación, era que no sólo te preguntaba cómo te habías sentido en el día, sino que podías registrar los sentimientos que habías tenido: ej. nostalgia, impotencia, desesperanza, o por el contrario, registrar que te sentías motivado, enfocado, esperanzado, etc. Dependiendo del estado que pusieras, te ponían una frase, y una dinámica de meditación para apoyarte con tu estado de ánimo. Además, contaba (y cuenta) con una parte de comunidad en donde puedes leer los estados de otras personas, pero realmente nunca utilizo esa sección.

Cuando la aplicación se convirtió a Sanvello, le agregaron otras cosas, aunque la hicieron un poco complicada. Ahora cuenta con más programas de ayuda, elaborados por terapeutas profesionales, y con la sección de «herramientas», en la que categorizan dinámicas de acuerdo a diferentes objetivos.

Esta app la utilizo principalmente durante la noche, antes de dormir, que es cuando los momentos de crisis me han atacado. El único problema es de esta app, es que para poder desbloquear todo, hay que pagar $8.99 USD al mes o una anualidad de $54 USD. Yo pagué la anualidad, porque es mucha la diferencia en el precio.

Daylio

Es una app únicamente para registrar los estados de ánimo durante el día o a través de los días, pero es la mejor en lo que hace.

¿Para qué llevar un registro de los estados de ánimo? Porque te sirve más adelante saber qué tan bien o mal has estado. A veces, siento que he estado muy mal últimamente, y al revisar mis registros, veo que en realidad, no he tenido tantos días malos.

Te permite elegir entre cinco estados de ánimo, pero además, los puedes editar. A cada estado, le puedes registrar además qué actividades hiciste durante el día, y personalizarlas. Por ejemplo, yo tengo seis personalizadas: Valer verga (para cuando pierdo el tiempo en el cel), pendientes varios, terapia, dormir, escribir y pagos.

Después de varios días registrando tus estados de ánimo, puedes ver estadísticas y el registro en diferentes formas. Esta app es gratuita con publicidad y 199 pesos sin publicidad y actividades ilimitadas, aunque seguido la ponen a 99 pesos.

Moodtools

Moodtools es una serie de aplicaciones que están enfocadas en la depresión y la ansiedad. Yo sólo he utilizado dos de las aplicaciones: la de Test de Depresión, y la de «Test de Ansiedad», que en realidad, sólo son herramientas de autoaplicación de los tests estandarizados PHQ-9, para la depresión, y el GAD-7, para la ansiedad.

Estar abierto a cualquier ayuda

Una de las cosas que, creo, me ayudan un poco en este proceso contra la depresión, es el hecho de que no estoy cerrado a casi ninguna opción que pueda ser de ayuda. Por eso, hace unos días, mi hermana me envió una invitación de un taller que vio en un grupo de FB que se llamaba «Entendiendo la depresión».

El taller se llevó hace dos días. Fue un taller de 2 horas y media al cual acudimos cinco personas. La terapeuta es una señora un poco hippie, muy buena onda, que nos contó su experiencia con la depresión a través de los años. Se expusieron algunos conceptos nuevos para mí, como, por ejemplo, la depresión y el Samsara (ciclo de nacimiento, vida y muerte), y el enfoque budista de que la depresión es una de las energías más dignas que existen. Otras cosas me sirvieron para recordarlas, porque muchos conceptos ya los he visto a lo largo de todo el tiempo en terapia psicológica, como el hecho que la depresión se da cuando perdemos el control de las circunstancias. Además, hubo meditación, que siempre es buena para calmar la mente.

Nunca había acudido a un taller acerca de la depresión. Las terapias a las que he ido, han sido individuales, y el estar ahí, compartiendo, más que experiencias (porque no hubo intercambio de vivencias, sino que el taller fue muy personal), el espacio junto a personas que sabes que pasan por una situación parecida a la mía, me hizo sentir que uno no está solo viviendo esta circunstancia.

El prejuicio de ir al psicólogo

Si tienes dudas sobre acudir a terapia… ¡Hazlo! Busca en Google los psicólogos de tu ciudad. Si tienes alguna crisis, en México, puedes llamar a SAPTEL (Sistema Nacional de Apoyo, Consejo Psicológico e Intervención en Crisis por Teléfono) al (55) 5259-8121.

Argentina es el país que más psicólogos per cápita tiene en el mundo: 200 por cada 100 mil habitantes. México tiene 12 por cada 100 mil. ¿Es mucho o poco? No lo sé. Pero sí muestra, parcialmente, el interés del país por la salud mental respecto a otros países.

He acudido a terapia psicológica en diferentes etapas de mi vida. Esta etapa es, sin duda, la más larga de forma continua. Durante mucho tiempo, he sido testigo y objeto de los prejuicios que hay acerca de las personas que acudimos a terapia, de la terapia, y de los psicólogos en sí. No me sorprende que los haya, pues existen prejuicios alrededor de cada aspecto de la vida, me preocupa que estos, alejen a las personas de buscar ayuda profesional para su salud mental.

Comentarios como «la solución está en ti», «¿estás loco?», «nomás vas a tirar el dinero», «tú eres tu mejor psicólogo», etc. menosprecian el esfuerzo de todas las personas que buscan en la atención psicólogica, ayuda para mejorar su situación mental y emocional. Escucharlas, jode y molesta.

El psicólogo es un profesional que ha estudiado durante años el comportamiento humano, y aunque por defecto, un psicólogo no es un terapeuta, la capacitación para convertirse en psicoterapeuta, definitivamente será una herramienta muy importante para superar cualquier circunstancia personal por la que estés atravesando.

Noches de ansiedad, noches de insomnio

No es raro el no poder dormir bien. Tampoco lo es dormir noche porque la mente sigue con cuerda aunque el cuerpo ya no. No es raro llorar, pensar, querer actuar.

Batallo mucho con el sueño: desde la posición en la que me acuesto, que a veces debe ser en un sentido, y a veces, hacia el otro, hasta el dormir, a veces cobijado, y a veces, destapado, sin importar el clima. Batallo con que es en las noches cuando tengo la energía de terminar muchas cosas que no hice durante el día. Batallo con que es cuando más pega la nostalgia.

Sin embargo, estos días (tres) experimenté algo que nunca había experimentado de esa manera. Una ansiedad extrema en la que tenía que mover las piernas para liberar energía. Una sensación de perder el control de mis piernas justo al empezar a quedarme dormido. Una sensación de dejar de respirar en cuanto cerraba los ojos. Hubo un día que sólo dormí una hora, porque justo cuando estaba a punto de caer, mi cuerpo brincaba para que me despertara. Lo hacía con miedo. Hubo ratos en que sentí que moriría. Son las peores noches que he pasado en los últimos años, o tal vez, en mi vida.

Según leí, en momentos de este tipo de ansiedad, por miedo a no controlar la situación y tu cuerpo, la mente actúa de esta manera, despertándote para que sigas en el control de tus pensamientos, de tu cuerpo y de tu vida. Afortunadamente, esta situación fue en decremento. El primer día fue el peor, y duró casi toda la noche, y al tercero, duró sólo una hora. Los últimos dos días ya he podido dormir bien.

He decidido, para ayudarme a esta situación, salir a caminar en la noche, o hacer un poco de ejercicio. Reducir mi ingesta de café (que en realidad sólo tomo frappuccino) y bajarle al uso del teléfono en la noche. A ver qué tal me va esta semana.

Días productivos, otros no tanto

Mientras salimos de esta madre, llamada depresión, tendremos de forma más notable, los picos y valles en nuestros días. Es decir, días muy buenos, y muy malos.

No hay duda que esta condición te hace menos productivo, ya sea por la pérdida de enfoque, de energía, de motivación. Por eso, es importante que, cuando tenemos un buen día, con energía e impulso para realizar cabalmente nuestras actividades, procuremos hacer un 200%. Es la única forma que encuentro para no retrasar tantos nuestros objetivos, proyectos y trabajo.

La clave es no perder el tiempo, y realizar todos los pendientes que hemos ido arrastrando. Leer una hora en lugar de media, ver dos capítulos en lugar de uno, terminar todos los pendientes de trabajo para comenzar en ceros al otro día. Porque si no lo haces hoy, mañana, quién sabe puedas hacerlo.

La lucha por levantarse

Hay personas que, afortunadamente, no saben qué significa el no poderse levantar, casi literalmente, al despertar. Escribo «casi», porque físicamente tu cuerpo puede pararse, pero, también físicamente, tu cuerpo no tiene energía para iniciar o reanudar el día. No es flojera; es una mezcla de falta de fuerza, exceso de sueño, falta de motivación, que te hace no poder abrir los ojos, y no poder despegarte de la cama.

Para vencer eso, se ocurre lo obvio: dormir más temprano, dejar el celular, no cenar noche, forzarte a pararte aunque te cueste mucho. Todo ayuda pero nada funciona completamente. He tenido días que me esfuerzo en levantarme, me baño (siempre con agua helada) y cuando me siento en la cama, vuelvo a caer dormido. He tenido días que me he levantado de la cama a las 4 PM. He tenido días que me duermo a las 10PM y me despierto a las 12PM.

Esta circunstancia, es una de las que más impactan en la vida diaria de quien lo padece, porque es detonadora de malos hábitos: alimenticios y de rutina, que a la vez se traducen en un círculo vicioso que incluye estrés, deterioro a la salud, e impotencia emocional.

Reconocer que algo anda mal

No es fácil saberse mal. Menos lo es saberse mal ante los demás. Reconocer que las cosas no van como queremos, no es fácil. Reconocer que no tienes en control tu vida, es el abrir de ojos que te permite elegir nuevos destinos.

Yo decidí tomar acción cuando me percaté que, a pesar de sentirme mal, durante años, no había hecho nada; cuando me di cuenta que, ese no hacer nada, estaba afectando mi relación con la persona que vivía.

Ante los ojos de las personas, puedes ser muchas cosas que aparentas, pero que no quieres o te consideras ser: Negativo, pesimista, quejoso, apático, sangrón, flojo, gruñón, seco. Cualquier cosa. Que lo digan, no es que lo seas. Que no lo seas, no es que no estés actuando de esa manera.

Detectar las alarmas es importante. Reconocerlas, más.

¿Cómo me di cuenta que sufría depresión?

No todas las depresiones son tan obvias. Es lógico que, cuando una persona intenta quitarse la vida, uno no necesita ser especialista en las ciencias de la mente para afirmar que se trata de una depresión severa, sin embargo, ¿Cómo detectas una depresión cuando no se trata de algo tan claro como el suicidio o intento de éste?

Afortunadamente, el estado depresivo en el que me encuentro, no ha sido tan grave para llegar a atentar contra mi vida, pero poco a poco, me di cuenta que mis actitudes, mi ánimo y mi salud, no eran como yo quería, y no se trataba sólo de una mala racha, porque ya era mucho tiempo viviendo así.

Anímicamente, tengo años viviendo de forma reactiva: sobrellevándola. Viviendo por inercia. De mal humor mucha parte del tiempo. Años siendo apático a casi todas las oportunidades (de todo tipo) que se me presentan, y viendo la vida (y lo peor, viviéndola) sin motivación alguna.

Socialmente, comencé a enfocarme solamente en los defectos de las personas. Nunca fui alguien introvertido o asocial, pero me comencé a alejar de las personas, y ellas de mí. Lo peor: la relación con mi novia (ahora ex) y mi familia, tampoco la he llevado de la mejor manera por este motivo.Físicamente, tengo años subiendo de peso. De niño y adolescente, nunca fui obeso, y hoy tengo obesidad clase III. Padezco colitis nerviosa y migraña tensional, problemas de sueño, y claro, falta de energía. Comencé a atender cada uno de los problemas de forma separada, hasta que, informándome y leyendo (tengo la ventaja de que me gusta leer de todo), me di cuenta que todo estaba relacionado. Cansado de vivir así, he tomado acciones en el último año, y estoy seguro que superaré esta situación. Si te sientes identificado, te invito a que también lo hagas.