Días productivos, otros no tanto

Mientras salimos de esta madre, llamada depresión, tendremos de forma más notable, los picos y valles en nuestros días. Es decir, días muy buenos, y muy malos.

No hay duda que esta condición te hace menos productivo, ya sea por la pérdida de enfoque, de energía, de motivación. Por eso, es importante que, cuando tenemos un buen día, con energía e impulso para realizar cabalmente nuestras actividades, procuremos hacer un 200%. Es la única forma que encuentro para no retrasar tantos nuestros objetivos, proyectos y trabajo.

La clave es no perder el tiempo, y realizar todos los pendientes que hemos ido arrastrando. Leer una hora en lugar de media, ver dos capítulos en lugar de uno, terminar todos los pendientes de trabajo para comenzar en ceros al otro día. Porque si no lo haces hoy, mañana, quién sabe puedas hacerlo.

La lucha por levantarse

Hay personas que, afortunadamente, no saben qué significa el no poderse levantar, casi literalmente, al despertar. Escribo «casi», porque físicamente tu cuerpo puede pararse, pero, también físicamente, tu cuerpo no tiene energía para iniciar o reanudar el día. No es flojera; es una mezcla de falta de fuerza, exceso de sueño, falta de motivación, que te hace no poder abrir los ojos, y no poder despegarte de la cama.

Para vencer eso, se ocurre lo obvio: dormir más temprano, dejar el celular, no cenar noche, forzarte a pararte aunque te cueste mucho. Todo ayuda pero nada funciona completamente. He tenido días que me esfuerzo en levantarme, me baño (siempre con agua helada) y cuando me siento en la cama, vuelvo a caer dormido. He tenido días que me he levantado de la cama a las 4 PM. He tenido días que me duermo a las 10PM y me despierto a las 12PM.

Esta circunstancia, es una de las que más impactan en la vida diaria de quien lo padece, porque es detonadora de malos hábitos: alimenticios y de rutina, que a la vez se traducen en un círculo vicioso que incluye estrés, deterioro a la salud, e impotencia emocional.

Reconocer que algo anda mal

No es fácil saberse mal. Menos lo es saberse mal ante los demás. Reconocer que las cosas no van como queremos, no es fácil. Reconocer que no tienes en control tu vida, es el abrir de ojos que te permite elegir nuevos destinos.

Yo decidí tomar acción cuando me percaté que, a pesar de sentirme mal, durante años, no había hecho nada; cuando me di cuenta que, ese no hacer nada, estaba afectando mi relación con la persona que vivía.

Ante los ojos de las personas, puedes ser muchas cosas que aparentas, pero que no quieres o te consideras ser: Negativo, pesimista, quejoso, apático, sangrón, flojo, gruñón, seco. Cualquier cosa. Que lo digan, no es que lo seas. Que no lo seas, no es que no estés actuando de esa manera.

Detectar las alarmas es importante. Reconocerlas, más.

¿Cómo me di cuenta que sufría depresión?

No todas las depresiones son tan obvias. Es lógico que, cuando una persona intenta quitarse la vida, uno no necesita ser especialista en las ciencias de la mente para afirmar que se trata de una depresión severa, sin embargo, ¿Cómo detectas una depresión cuando no se trata de algo tan claro como el suicidio o intento de éste?

Afortunadamente, el estado depresivo en el que me encuentro, no ha sido tan grave para llegar a atentar contra mi vida, pero poco a poco, me di cuenta que mis actitudes, mi ánimo y mi salud, no eran como yo quería, y no se trataba sólo de una mala racha, porque ya era mucho tiempo viviendo así.

Anímicamente, tengo años viviendo de forma reactiva: sobrellevándola. Viviendo por inercia. De mal humor mucha parte del tiempo. Años siendo apático a casi todas las oportunidades (de todo tipo) que se me presentan, y viendo la vida (y lo peor, viviéndola) sin motivación alguna.

Socialmente, comencé a enfocarme solamente en los defectos de las personas. Nunca fui alguien introvertido o asocial, pero me comencé a alejar de las personas, y ellas de mí. Lo peor: la relación con mi novia (ahora ex) y mi familia, tampoco la he llevado de la mejor manera por este motivo.Físicamente, tengo años subiendo de peso. De niño y adolescente, nunca fui obeso, y hoy tengo obesidad clase III. Padezco colitis nerviosa y migraña tensional, problemas de sueño, y claro, falta de energía. Comencé a atender cada uno de los problemas de forma separada, hasta que, informándome y leyendo (tengo la ventaja de que me gusta leer de todo), me di cuenta que todo estaba relacionado. Cansado de vivir así, he tomado acciones en el último año, y estoy seguro que superaré esta situación. Si te sientes identificado, te invito a que también lo hagas.

¡Hola mundo!

Me gusta utilizar el título por default que te pone WordPress con el primer post de una nueva instalación: «¡Hola mundo!». Una vez que los saludo, explico el porqué de este blog.De hace unos años a la fecha, he estado viviendo con depresión moderada y no me había dado cuenta (en otro post explicaré el proceso y la evolución de ésta). Pretendo que, este blog, sirva para ayudar y motivar a todas las personas que, como yo, se encuentran en la misma situación, o no se han dado cuenta que lo están, y así, puedan ayudarse y motivarse a superar ésta.¿Por qué? Porque es muy cansado vivir así. Porque vivir así, no es vida.

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